martes, 11 de enero de 2011

Nota de un náufrago

Era una tarde de verano y paseaba por la playa cuando la encontré, una botella rodeada de arena y agua salada, tapada con un corcho.
Indignado por la suciedad de la gente la levanté y sorprendido descubrí que tenía un papel adentro.

En ese momento me pareció ridículo y llegué a pensar que era una broma pero no contuve mis ganas de leerla y ver que decía:

"Mi nombre es Alejandro Márquez, como se habrán dado cuenta, por mi forma poco original de hacerles llegar mi palabra, soy un náufrago, pero lejos de pedir ayuda, mi intención con esta nota es darle a alguien mi último testimonio, un pedacito de un conocimiento único que me fue revelado una vez.

Todo sucedió en un momento, una noche de verano, corría el año 1995, yo volvía de una larga y placentera salida con una mujer, cuando, de repente... me embriagué con su mirada. No hay mejor forma de explicarlo, fue eso lo que pasó.

Caminabamos desprocupadamente cuando nos miramos a los ojos y fue ahí cuando todo llegó. En sus ojos perdí el tiempo, perdí el miedo a todo, el miedo a la nada. Nos perdimos para siempre en una mirada eterna, sus ojos negros fueron un portal que me transportó a otro lugar, un lugar desde el que yo podía ver todo, el Aleph, diría Borges, es lo más parecido que encuentro para describirlo.

En ese lugar, desde ese punto, vi el Universo, pero nada existía, todavía no, y vi pasar el tiempo y vi aparecer los planetas, la estrellas, la galaxias. Vi como todo empezaba a existir, entendí la creación, al creador y su meta. Entendí mi destino, mi final, mi principio. Y vi como todo tenía sentido, tuve noción del todo que me rodeaba. Vi como ella y yo, éramos lo mismo, como el universo era uno y era todo y no era nada. Entendí como funcionaba todo y pude ver dentro mío y dentro de ella y descubrí que era lo mismo.

No se cuanto tiempo pasó, nunca lo voy a saber, calculamos que minutos pero pudieron haber sido horas y horas. Entré en un mundo donde el tiempo no corría pero las cosas sucedían igual. Vi dentro suyo que ella me amaba y que ella veía dentro mío como yo la amaba. Le encontré sentido a todo y supe que iba a pasar.

Me drogué con sus ojos y el conocimiento que guardaban, un calor me invadió el cuerpo como un tibio abrazo, sentí la fuerza del universo tironeándome como un mar embravecido , vi mundos extinguirse y empezar, empezar y extinguirse y cuando lo entendí todo el momento se acabó; pero antes tuve la certera percepción de que ella había pasado por lo mismo y de que éramos uno cuando nos pasaba.

Nos preguntamos si sentimos lo mismo y nos contestamos que si. Nos describimos el viaje completando nuestra historia como si las mismas palabras estuviesen dentro nuestro.

Y es así que feliz, viví toda una vida en una mirada, viví más vidas de las que nadie podría vivir con ella y ella las vivió conmigo.

Es por eso que ya no necesito que me rescaten, ya se lo que es la cima del mundo, yo estuve ahí. Solo escribo esto, para que sepas que existe y que te toca encontrarla a vos"