Cansado de todo ya, decidió enmendar su vida, se levantó, se sirvió un
vaso de agua, si de agua, los días de wisky se habían acabado, salió al
balcón y se tomó una aspirina para sacarse el dolor de

cabeza… y empezar
su nueva vida… pero en el intento se atragantó con las pastilla y soltó
el vaso que se precipitó en caída libre, trató de gritar para avisar
pero el aire no podía salir ni entrar.
Dos personas murieron ese día, él como el adicto inmundo que había sido toda su vida y la vecina que baldeaba abajo.
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