"Perdoname que te lo diga así, pero sos muy linda, tenés unos ojos enormes" pensó, pero no se lo dijo. ¿Por qué? ¡Ja! Miles de excusas encontró: que si la ponía nerviosa, que si estaba desubicado, que a él le gustaba otra hasta que la vió.
¿Por qué será que uno no dice lo que piensa? Siempre tiene que pasar por ese filtro lleno de excusas, falsa moral y sobre todo... cagazo.
En eso pensaba mientras la noche pasaba y pasaba.
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